Mauricio García de Paredes
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02 Oct
02Oct

Mantener los reservorios de agua agrícola e industrial libres de algas, lodos y malos olores ha sido históricamente un reto complejo. Sin embargo, la combinación de la biotecnología enzimática con minerales esenciales permite hoy regenerar los balsas y embalses de forma sostenible y respetuosa con el ecosistema. A continuación, resumimos los puntos clave sobre cómo funciona el sistema Ananké Triple® y cómo aplicar su protocolo de tratamiento integral.


1. ¿Cómo funciona la biotecnología en el agua?

El tratamiento se basa en un complejo enzimático de origen vegetal (bacterias y enzimas microencapsuladas) potenciado con cobre, zinc y manganeso. Esta formulación combina cuatro acciones simultáneas:

  • Floculación y precipitación: Agrupa las partículas en suspensión y separa tanto los restos solubles como los insolubles, haciéndolos precipitar hacia el fondo.
  • Digestión de lodos: Proporciona el soporte microbiológico necesario para activar la degradación de la materia orgánica acumulada, manteniendo el equilibrio tanto en la superficie (ambiente aeróbico) como en el fondo (ambiente anaeróbico).
  • Control biológico de algas: Mejora la capacidad del medio para reducir el nitrógeno disponible, privando a las algas del nutriente básico para su desarrollo.
  • Higienización y neutralización de olores: Inhibe directamente la acción de las bacterias sulfatorreductoras, lo que erradica la formación de sulfuro de hidrógeno y elimina los olores a descomposición.


2. Resultados visibles en la calidad del agua

Al implementar este protocolo, la balsa pasa de presentar agua turbia y proliferación de algas a transformarse en un agua cristalina con el fondo totalmente limpio.Además del impacto visual, el tratamiento logra una mejora drástica en los principales parámetros físico-químicos del agua:

  • Disminución de la conductividad.
  • Reducción de los Sólidos en Suspensión Totales (SST / TSS).
  • Caída de la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO) y de la Demanda Química de Oxígeno (DQO).

3. Claves del protocolo de aplicación

Para asegurar la máxima eficacia del tratamiento, se deben seguir unas pautas muy sencillas de dosificación y mantenimiento:

  1. Dosificación estándar: Entre 5 y 10 cc por cada m² de superficie de la balsa.
  2. Embalses nuevos: La primera dosis se realiza cuando el llenado alcance el 50% de su capacidad.
  3. Modo de empleo: Puede dosificarse directamente en el caudal de entrada o pulverizarse diluido sobre la superficie (mínimo 1 L de producto por cada 15 L de agua).
  4. Frecuencia estacional: Se recomiendan 4 aplicaciones al año, acentuando el control a principios de primavera y de otoño.
  5. Alertas y tiempos de espera:
    • Si el volumen de agua desciende por debajo del 30%, se debe repetir la dosis.
    • Respetar los plazos de seguridad tras aplicar químicos: esperar 8 días si se usó cloro y 2 días tras el uso de cobre o permanganato.


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